Prohibido Menores de 18 años

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Si eres menor de edad, abandona ya esta página, ALTO CONTENIDO ERÓTICO.

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miércoles 4 de noviembre de 2009

43

DOS MEJOR QUE UNA...


Apenas salir de la oficina, me rogaste que te volviera a llevar, cuanto antes. Una vez al día me lo pedías, por lo menos. De noche, no dejabas de comentarme cuánto gozaste, chupándomela.

Pero yo me negaba. Fue excesivo. Exageré con la idea de que encarnaras una fantasía específica de un hombre concreto. Te estabas volviendo, o te estaba volviendo, excesiva y peligrosamente morbosa.

No es que me arrepintiera, exactamente. Pero pensaba que llegó el momento de parar, por el bien de nuestro matrimonio. Al menos durante una temporada, para reflexionar si valía la pena continuar en esa dirección.

Así acababa de indicártelo, una vez más, en mi estudio, a la vez que estudiaba los progresos en el nuevo cuadro. Una joven bailaora flamenca, mirándose ensimismada en el espejo, de perfil, con los labios cerca del cristal.

Sonreíste, desde el sofá para las visitas, realzada por el vestido de otoño. La ropa de entretiempo sienta muy bien a tu cuerpo. Ese cuerpo, por cierto, que diversos hombres habían disfrutado durante nuestra larga separación del verano. Y una mujer, también.

Te devolví la sonrisa. Todavía te quedaban múltiples detalles que desgranarme de todo lo que hiciste, y te hicieron, estando yo de viaje. Sin embargo, claramente la fantasía de la oficina arrasó todo eso en tu emotividad. Me lo habías insinuado a veces, de hecho. Por eso, ahora sólo querías volver a ser la secretaria del viejo señor Pardo. Interpretar un papel te excitó tanto que querías volver a hacerlo, además el mismo.

Súbitamente, cortaste el silencio para preguntarme:

“¿Seguro que no volverás a llevarme a la oficina?”

Negué con la cabeza, sin más. Tu reacción fue mirar el reloj, sonreír y añadir:

“Pues voy a convencerte, ahora mismo”

Justo en ese momento, sonó el timbre. Fuera lo que fuese, lo habías cronometrado al milímetro. Elevaste la voz para decir:

“Está abierto. Entren, suelten el bulto y márchense”.

De inmediato, dos jóvenes operarios latinoamericanos se plantaron en el centro del estudio, depositaron en el suelo por el asa una jaula grande, cubierta por un material tupido y fuerte, y se fueron sin soltar palabra.

Me quedé atónito. ¿Qué había allí dentro, una pantera?

Casi acerté. Porque te incorporaste de inmediato, extrajiste unas tijeras del bolso, desgarraste el envoltorio… y dejaste que reconociera tras los barrotes de la jaula a tu esclava.

Di un respingo, alucinado. La recordaba a la perfección, cómo no. Su imagen era idéntica: tez, tipo, cabellera…. Igual de joven, igual de nívea, igual de guapa, igual de tentadora. Pero ahora estaba completamente desnuda. Y con unas esposas negras encadenando sus pies.

¡Es lo último que podía esperar!. Sonriendo ante mi reacción, preguntaste:

“¿Te gusta este cuadro, cariño?”.

No podía desviar la mirada de la chica, con el fino y curvilíneo cuerpo encogidito, las manos en los barrotes. Y los ojos fijos en mí, azules, bellos, expresivos.

El efecto era hipnótico, no sólo sensual. Ella lo advirtió, lógicamente, y se relamió, meneando. Parecía preguntarme “¿quieres?”.

Cortaste mi ensimismamiento abriendo con una llavecita la puerta de la jaula, y ordenando “sal”.

Te obedeció de inmediato, gateando con las palmas de las manos, arrastrando los pies.

“¿Te acordabas de ella, verdad, cariño?”

Asentí, aún no había recuperado el habla. Entonces, en pie ante mí, dijiste provocativamente:

“Claro. Seguro que no has olvidado su chochito depilado y apetitoso… … sin poder catarlo… sólo verlo, olerlo… porque estabas atado… a la misma silla de ahora”

Mientras hablabas, la chica besaba tus lujosos zapatos. Pero mirándome a mí, sin desviar nunca la vista.

“Susy, esto es una locura”, conseguí balbucir… “sabes que no quiero más mujeres que…”

“Que yo, por supuesto”, me atajaste. Añadiendo, mientras ella ahora besaba tus piernas, por encima de las medias, “Y desde luego tú a mi esclava no le vas a meter nada… Ni tocar siquiera… Eso sólo conmigo, tu querida esposa”.

“Mira…”, empecé a decir, incorporándome para encararte.

Volviste a interrumpirme: “Has hecho bien en levantarte”. Y con una sonrisa irresistible, agregaste “Niña, ya sabes lo que tienes que hacer”.

Gateando, la muchacha se arrodilló ante mí, y, sin dejar de mirarme, me bajó lenta y sensualmente los pantalones y calzoncillos. La mixtura de sumisión y lozanía que despedía su mirada era enloquecedora para cualquier hombre. Cierto, no había podido olvidarla. Menos su olor íntimo, penetrante y delicado a la par, que subía hasta mi rostro con un efecto embriagador.

Es más, olerla a mis pies, verla desnuda con los tobillos esposados, había terminado de empalmarme, en cuanto sus manitas comenzaron a rozar mi ropa.

Ahora mi gran erección estaba justo ante su precioso rostro, pura tentación. Obviamente, leíste mi expresión, porque dijiste “No te la va a chupar, cariño”.

Como si esa frase fuera una indicación, y posiblemente lo era, la esclava apartó su dócil inmovilidad para gatear… hasta mi espalda. Acto seguido, te arrodillaste y ocupaste su sitio.

Cuando me quise dar cuenta, las manos de la chica empezaron a acariciar y abrir mis nalgas, con un tacto delicioso. Encantado, la ayudé arqueando las piernas. Tú empezaste a besar mi erección, preguntando mimoso “¿Sigues seguro… de que no te voy a convencer?”

Acariciándome los muslos, la chica empezó a besarme la rabadilla, las nalgas, con extrema dulzura. Al tiempo, tú lamías sensualmente mi polla, de arriba abajo.

“Pensé que si tu zorrita no podía convencerte sola… lo lograría con su sierva”.

Te acaricié el pelo. Silente, cerrando lo ojos, concentrado en sentir a fondo ambas lenguas arrodilladas ante mí. Tu esclava por detrás, tú por delante.

“Conozco mi macho, sé cuánto le gusta que le laman… por todas partes… mientras le hablan… y demuestran sumisión”.

La esclava no hablaba ni, probablemente, hablaría. Tampoco había insinuado la lengua. Por el momento, restregaba su rostro, su boca, por mis nalgas, con un mimo indescriptible.

“¿Qué tal mi idea?”, me preguntaste, acariciándome los cojones, la entrepierna mientras lamías. Abrí los ojos, y mi expresión te respondió por mí. Eres extraordinaria.

“Amor, tienes que volver a llevarme a la oficina… no puedes ser tan cruel para dejarme con las ganas”. En cuanto dijiste esto, suplicante, la chica añadió la lengua a sus faciales armas empleadas. “Seguid…”, farfullé.

“Quiero volver a interpretar ese papel, quiero que ese viejo asqueroso vuelva a tratarme así”. La chica ahora me lamía el culo, con una sensibilidad exquisita, para reforzar tu petición. ¿Algún día me dirás de dónde la has sacado? Erguido, sofocado, abrí más las piernas, casi hasta descoyuntarme.

“Sí…”, alcancé a decir. Porque en ese momento tuvisteis una idea genial para incrementar aún más mi excitación. Sin dejar de chupar, me acariciabais las nalgas, los muslos, la entrepierna, las dos a la vez, pero de forma que yo sintiera que vuestras manos también se acariciaban entre sí.

“Quiero que sea otra vez boca abajo… en esa misma mesa donde me folló tan bien… primero por el chocho… después por el culo… recuerda”, decías, entre lametón y lametón. Mientras, la esclava metía más y más la lengua en mi culo, a fondo, sin acusar problemas de respiración.

Tras tener mi polla un buen rato en la boca, la sacaste para decirme mimosa: “Además… quiero responder a lo que me anticipó mi jefe… quiero que sus clientes me hagan lo que quieran”.

Ya sabía yo que no te iba a bastar con Pardo, estaba seguro de que no ibas a parar hasta satisfacer ese deseo suyo, tuyo, de ser la guinda carnal de los contratos por firmar, los negocios por cerrar. En esa oficina donde gozaste de un espectacular orgasmo anal, con las bragas rotas.

Mientras la esclava no dejaba de chuparme el culo, volviste a sacar mi polla de tu boca para decir besándomela, y como si me hubieras leído el pensamiento:

“Quiero que traiga a sus clientes… Y espero que sean como él. Cerdos sesentones… con esa polla grande y dura de la vieja guardia… que me traten como a la guarra que soy”.

La lengua de la esclava, la tuya, vuestras caricias conjuntadas, tus palabras. Todo ello a la vez me habían despertado una excitación como nunca sentí.

“¿Me imaginas… en la mesa… con dos de esos viejos trajeados a la vez… o tres?”

Fue el colmo, y estallé en una eyaculación brutal, interminable, sobre tu hermoso rostro. La recibiste con la expresión extasiada y los ojos entornados, mientras tu esclava iba sacando despacio la lengua de mi culo.

Lo que esta maravilla de chica hizo después, supuso el inmejorable colofón: despacio y sensualmente, se arrimó a tu cuerpo y fue lamiendo mi semen de tu rostro, hasta no dejar ni una gota. Sin dejar de mirarme, como si me preguntara con los ojos “¿te gusta lo que ves?”.

Cuando hubo terminado, fuiste tú quien tomó la iniciativa. Que consistió en fundir tu boca con la de ella en un beso pringoso, increíble, maravillosamente interminable.

Cuán golosamente os lamíais los labios, abrazadas. Tú vestida por completo, y tan elegante; ella desnuda, con los grilletes esposando sus pies. Y cómo le metiste la lengua a tu esclava hasta la garganta, como si quisieras recuperar para ti hasta la última gota del semen de tu marido.

Acto seguido, me mirasteis. Desde el suelo, abrazadas, sonrientes. Encantadas con haberme satisfecho de una forma tan especial.

¿Qué podía decir? Al menos la verdad, te la habías ganado con creces.

Y la dije, hablando entrecortadamente, mientras mi polla iba relajándose… pero mi admiración por ti permanecía:

“Sé que Pardo ya ha hablado de ti con gente… Porque notó lo puta que eres... captó que te gustaría volver… Y volverás, Susy. Te lo has ganado… Además, para nuestro matrimonio… conviene”.

43 comentarios:

Daniel dijo...

Entro para calentarme por si me has contestado, y vaya con lo que me encuentro. ¿Qué tiene tu marido para tener una hembra tan genial como tú? A ver si lo descubro releyendo tus posts. Imaginándote, y con la polla en la mano.

Susy dijo...

*DANIEL..Has sido rápido querido!Y has conseguido sonrojarme con tus palabras..espero que puedas descubrir algo más de mi!Y quiero saber como me imaginas...
Besitos dulces..

Daniel dijo...

Qué excitante es esto, como si estuviéramos tú y yo a solas. ¿Cómo te imagino? Romántica y ardiente al 50 y 50. Y sí, pienso en tí con la polla en la mano, sonrójate lo que quieras porque es verdad.

Pako dijo...

Perdonar que os corte el rollo. Pero no puedo reprimir que me ha puesto cardíaco. Hembra genial, sí, que dice Daniel.

Susy dijo...

*DANIEL...Muy excitante.. vayaaa!! Tu imaginación funciona bastante bien..y veo que poco a poco al leerme me vas descubriendo..todo un halago que pasee por tus pensamientos mientras piensas en placer...
Besitos dulces..

*PAKO..No nos cortas el rollo, no te preocupes..y no te reprimas, solo disfruta..
Besos dulces..

Daniel dijo...

Tu imaginación es tan fabulosa como tu capacidad para encajar con las fantasías de tu marido. Y escribis tan bien todo lo que hacéis que llega al lector de cine.

Lolilla dijo...

Anda que así que marido no te daría un caprichito!

Kri dijo...

Digo como Lolilla. Yo sería incapaz de hacer esto con mi hombre, pero la que algo quiere algo le cuesta. Además, te ha gustado hacerlo.

Eugenio dijo...

Exquisita situación, exquisita descripción. No puedo pasarme sin leer lo que hacéis.

Frank dijo...

De cine, como dice Daniel. Pero porno. Y del que me gustaría ver a mí. ¿Por qué no hay historias como las vuestras en los pornos, quizá porque se las inventan y vosotros las hacéis?

Joan dijo...

Al contrario que las fantasías anteriores, ésta no se me habría ocurrido nunca. Y es impresionante, chapeau

Joao dijo...

Vaya fantasía maravillosa. Como si fuera un sueño para tu marido, su esposa por delante y una hembra animal por detrás. Qué ideas tienes, Susy, si no le hubieras convencido asi ya no sé cómo!

Profesora dijo...

Qué inventiva tan escabrosa pero no menos admirable, con esa idea de la chica felina. Es muy interesante vuestro estilo de añadir cultura a la depravación.

Palas dijo...

sos tremenda Susy querida jejeje

Ana dijo...

Qué guarrada tan bonita, con la chica en la jaula y tu marido sin poder hacerla nada.

Pepa dijo...

Ah, Ana, ya te has olvidado que la leoncita sale de la jaula para hacer un beso negro. Ni caso, Susy, ya ves que amigas tengo. Y que felices estamos de leerte.

Secretaria dijo...

Muy original y muy guarro, vaya ideita. Pero lo que más me excitó fue saber que volverás a la oficina, ya saber porqué. ¿Has vuelto ya?

Obdulio dijo...

ESTREMECEDOR!

Expediente X dijo...

Aquí de nuevo, estoy Susy, entregándome a tus fantasías,
a tus Expedientes X, "X", jeje!!,
en mi Expediente X, tal vez un blog más te espera un nuevo misterio.

Besos "X" de Javi.

Soledad dijo...

Podría leer una fantasía vuestra al día y no me cansaría. Porque me siento tú. Cómo podría cansarme de mi propio vicio morboso?

Anónimo dijo...

Si confiesas con tu boca que Jesucristo es tu Señor y crees en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salv@.

Romanos 10.

Masakoy dijo...

Pantera, pantera.

Hasta el infinito y más allá

Susy dijo...

*DANIEL.. Tus palabras me abruman querido,, y me alegra tanto que os lleguen nuestras historias..
Besitos muy dulces..

*LOLILLA..No todos los maridos son iguales,, por algo así mas de uno te pondría las maletas en la puerta..
Besitos dulces..

Susy dijo...

*KRI..No me ha gustado, me ha encantado..
Besitos dulces..

*EUGENIO..Y me encanta tenerte de visita por nuestro mundo, ya lo sabes..
Besitos muy dulces..

Susy dijo...

*FRANK..Porque en las porno no hay amor, solo un mete y saca..
Besitos dulces..

*JOAN..Es que me gusta hacer cosas nuevas y sorprendentes..
Besitos dulces..

Susy dijo...

*JOAO..Mis ideas nunca dejan indiferente a nadie y por eso me encantan esas sorpresas..
Besitos muy dulces..

*PROFESORA..Entre nosotros nada está reñido y pasamos del romanticismo a lo salvaje en cualquier momento sin perder ese ápice de pasión que nos caracteriza..
Besos muy dulces..

Susy dijo...

*PALAS..Lo soy y me encanta serlo..
Besitos muy dulces..

*ANA..La chica salió de la jaula.. y fué ella quien hizo.
Besos dulces..

Susy dijo...

*PEPA .. Y no sabes lo feliz que estoy yo de que os guste leerlo..
Besitos muy dulces..

*SECRETARIA.. Lo sabrás a su debido tiempo..y ya sé por donde vas querida, no se me olvida..
Besitos muy dulces..

Susy dijo...

*OBDULIO..EXCITANTE A MÁS NO PODER!!
Besos dulces..

*EXPEDIENTE X..Ya sabes mi querido Javi que sigo siendo fiel a tus expedientes..
Besitos muy dulces llenos de cariño..

Susy dijo...

*SOLEDAD..Me alegra saberlo preciosa.. sigo disfrutando para todos vosotr@s..
Besos muy dulces..

*ANÓNIMO.. Yo solo confesaré con mi boca que mi único señor es mi marido y que con el disfruto de la vida y del amor todo lo que puedo y más..
Susy a día de hoy!

Susy dijo...

*MASAKOY..Uhmm ahí le has dado..hasta el infinito y más allá..
Besos muy dulces..

Henry dijo...

La hostia que experiencia, me ha puesto a tope

Daniel dijo...

La de tiempo que me has tenido esperando, impaciente con la polla en la mano, pensando en lo entretenida que estarias para no responder

Susy dijo...

*HENRY..Me encanta que haya tenido este resultado... uhmmm..
Bienvenido a bordo..
Besitos dulces..

*DANIEL..Te susurraré pronto al oído el porque de mi ausencia querido..
Besitos dulces...

Ali dijo...

Es tremendamente erótico, entiendo que te guste. Pero no te da miedo que tu marido vaya enamorándose de esa chica?

esplendor en la hierba dijo...

Pues todo estupendo en tu blog...besos.

Neue dijo...

Esta debe ser una de las fantasías inconfesables de todos los hombres. Gracias por enseñármela, al aplicarla para salirte con la tuya. Te necesito.

Neue2 dijo...

Muy bueno! Pero me creerías si te dijera que echo de menos a Mongo? Y tú?

Angelina dijo...

Has tenido una idea genial. Pero lo que más me pone es como lo cuenta tu marido, ese extraño vicio masculino, muy masculino, que desprende cada línea. Es tan viril y obsesivo que me empapa.

neue3 dijo...

En cuanto me lo dijeron las amigas, me lancé a leerlo. Pone, pone, aunque creo que gustará sobre todo a ellos.

Daniel dijo...

Susurrame ya ese porque, mientras te abrazo por la cintura, durísimo.

Yolanda dijo...

Me estaba perdiendo una buena, con ese morreo pringoso del final. A ver como sigue la cosa, que supongo no faltará mucho

Secretaria dijo...

Me mojo todita esperando que vuelvas a la oficina, y lo sabes

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